Guía para las Familias

Terminología. Primera entrega

La ideología de género defiende a través del transgenerismo que el sexo del ser humano no está relacionado con la realidad corporal y que todas las personas tenemos una identidad de género que define nuestra identidad humana. A través de la apropiación y resignificación de unos términos y de la invención  y uso indiscriminado de otros, crea un neolenguaje con el que pretende dar veracidad a sus teorías. 

Comprender el lenguaje que utiliza y despojarlo de todos los engaños, nos permite enfrentarnos a esta moda impuesta que amenaza tanto la integridad física, mental y social de menores y adolescentes, como los avances conseguidos por las mujeres en materia de igualdad. 

Iniciamos con esta guía una serie de publicaciones que nos permitan entender las bases del transgenerismo. 

 

  • Sexo

Los seres humanos somos una especie binaria. Nuestro sexo es una estrategia reproductiva y en base al mismo nos clasificamos en mujeres y hombres.

El hecho empírico de la existencia de dos sexos se debe a la existencia de dos gametos, los óvulos y los espermatozoides. Unos individuos de la especie humana, las hembras, producen óvulos y otros, los machos, espermatozoides. La unión del óvulo y el espermatozoide da lugar a una nueva célula que contiene 46 cromosomas, 23 que provienen de la mujer y 23 que provienen del hombre. Todas las instrucciones para el desarrollo de esta nueva vida están en los genes de estos cromosomas. 

De estos 23 pares de cromosomas presentes en cada célula del cuerpo humano, hay uno que es diferente en las mujeres y en los hombres. Se trata de los cromosomas sexuales, es decir, los que determinan el sexo. En función de si este par está formado por dos cromosomas X o por uno X y otro Y , el sexo del futuro humano será hembra (XX) o macho (XY). A pesar de que pueden existir alteraciones cromosómicas en este par, no existe una tercera posibilidad (la intersexualidad no es un tercer sexo), pues la sola existencia de un cromosoma Y, dará estímulos al embrión para desarrollarse como macho. Así,  el sexo que ha sido determinado a nivel cromosómico, está reflejado en cada una de las células de nuestro cuerpo. 

El dimorfismo sexual que se manifiesta en el aparato reproductor, en los caracteres sexuales secundarios y en la morfología (masa muscular, estructura ósea…), se hará más evidente con la llegada de la pubertad, momento de paso de la niñez a la adultez. 

 

  • Género

Sobre el sexo, las sociedades construyen modelos de comportamiento estancos que obedecen a la perpetuación del sistema y los asignan a cada uno de los sexos, de tal manera que quedan configurados como un mandato cuyo no cumplimiento es sancionado de manera pública. Estos modelos de comportamiento se materializan en roles y esterotipos que se asignan a los seres humanos en función de su sexo y que constituyen la masculinidad y la femenidad. 

 

  • Sistema Sexo-Género

Estas dos realidades, una biológica y otra social establecen un modelo de relaciones humanas desequilibrado entre la mujer y el hombre, entre lo femenino y lo masculino; pues la mujer es definida como la otredad y todo lo que se asocia a ella socialmente, como lo periférico. 

Desde el feminismo se considera el sistema sexo-genero como el responsable de la opresión que sufrimos las mujeres. En función del sexo que tengamos (mujer-hombre), la sociedad nos asigna un género, roles y comportamientos distintos que se espera que cumplamos. En las sociedades patriarcales, a través del género se perpetua  la discriminación de las mujeres (brecha salarial, violencia, cosificación, sexualización, techo de cristal…) y el predominio de los hombres en las esferas de poder como el estado natural de las cosas. 

 

 


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