Adicciones en la adolescencia: coeducar para prevenir.
Autoría: Garrido Pascual, Maricruz.
Convocatoria de pósteres. Categoría: Investigación educativa. Póster nº 19.
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En este póster hacemos un análisis basado en la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (INFORME ESTUDES), realizada por el Ministerio de Sanidad en los últimos 5 años, (2021- 2025), desde un necesario abordaje feminista, que consideramos del todo fundamental para entender este preocupante fenómeno, coadyuvante de la violencia perpetrada contra mujeres y niñas.
Las adicciones están fuertemente marcadas por la brecha de género, ya que:
1. Los chicos consumen casi el doble de sustancias estimulantes, como la cocaína, anfetaminas y anabolizantes, las cuales presentan, como efecto habitual, un aumento de la agresividad y una exacerbación de la violencia física, verbal y sexual.
2. Las chicas consumen casi el doble de sustancias hipnosedantes, presentando un efecto disociador de la realidad, un adormecimiento de las reacciones y una mayor pasividad.
3. En conclusión: estas sustancias ayudan a que la violencia de los victimarios se intensifique, mientras aumenta la tolerancia al dolor, la indefensión y la disociación de las víctimas.
Estos datos no son coyunturales ni presentan variaciones a lo largo de estos cinco años; se mantienen prácticamente idénticos en su incidencia, lo cual habla de un problema estructural que forma parte, además, de la construcción de desigualdad sexual entre chicas y chicos desde la adolescencia.
También es fundamental atender la creciente adicción digital, especialmente la adicción a la pornografía, mencionada pero no analizada en este informe, que está contaminando de forma tan destructiva el imaginario sexual de chicos y chicas, provocando un alarmante aumento de agresiones sexuales cometidas por menores en el último lustro, como Fiscalía ha apuntado recientemente.
Por último, también requerimos la necesidad de contemplar el impacto de las adicciones de hombres adultos en la violencia que éstos ejercen sobre niñas y chicas adolescentes, que, no siendo consumidoras de ninguna sustancia, sufren el daño colateral de ese consumo igualmente, bien por sumisión química, bien porque su victimario es habitual consumidor de sustancias estupefacientes.
El póster aporta gráficas con todos los datos más relevantes segregados por sexo, así como referencias a los estudios clínicos que avalan nuestra denuncia.
Los programas de prevención de drogodependencias en educación se abordan separadamente de los programas de prevención de la violencia machista, cuando deberían ser tratados conjuntamente como parte indisociable de un mismo abordaje, que sólo puede enmarcarse en la coeducación desde la infancia.
Viendo que, hasta un 95% de las y los menores encuestados piden más medidas de prevención desde la educación en la escuela, es nuestro deber ético atender esta demanda y actuar desde un enfoque coeducativo ya.

