Docentes Feministas por la Coeducación (DoFemCo) ante el caso del campamento (udaleku) de Bernedo

Ni educan para la igualdad, ni protegen a las y los menores, ni son feministas

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Tras conocer el contenido de las denuncias del campamento de verano o udaleku de Bernedo, Araba, publicadas por el diario El Común (5/09/2025 y 12/09/2025) no podemos dejar de recordar a las autoridades y a los medios de comunicación, a las familias y a toda la ciudadanía que venimos alertando continuamente desde hace años de la suplantación de la verdadera Coeducación por la ideología transgenerista y pornificadora tanto en el sistema educativo como en la educación no formal, o de tiempo libre.

Toda la información posterior que se ha ido desvelando sobre los campamentos de este tipo de entidades que se autodenominan “transfeministas” (algo que solo existe en su ideología) y que dicen ser progresistas, no hace más que confirmar todos y cada uno de los elementos clave de la propaganda queer: la obsesión por los cuerpos infantiles y adolescentes y el cuestionamiento de su identidad sexual como si se tratara de un “acto político transgresor”; la supeditación de la intimidad y la protección de las niñas y adolescentes a los supuestos derechos de “personas trans y no binarias” en espacios tan sensibles como baños y duchas; la omisión de responsabilidades de las personas adultas respecto a las menores para “romper” las “arbitrarias categorías de edad”, tergiversando el concepto de consentimiento; y el insulto a quienes discrepan y consideran que esta ideología es dañina para el sano desarrollo de la infancia y la adolescencia y la protección de su bienestar.  

Ya en 2022 avisamos de la existencia de estos “campamentos trans” en el capítulo 6 de La Coeducación Secuestrada. Crítica feminista a la penetración de las ideas transgeneristas en la educación (Octaedro, 2022. 3ª ed 2023). Este fenómeno no es, por lo tanto, un hecho puntual ni aislado, sino que desgraciadamente ilustra a la perfección el impacto del transgenerismo y la pornificación en la educación.

Ante el contenido del Comunicado de los monitores del campamento de Bernedo |El Correo afirmando que trabajan por la “coeducación” y desde el “transfeminismo”, y la aparición de nuevos testimonios (Usuarias de los udalekus de Bernedo: ‘Mientras nos duchaban, los monitores también estaban desnudos’)  les recordamos que:

1.   La coeducación es la educación para la igualdad entre los sexos. Implica que niñas y niños, siendo diferentes por su sexo, deben disfrutar de los mismos derechos como personas y relacionarse entre sí desde el respeto y la igualdad, nunca a través de prácticas violentas de coerción basadas en la desigualdad de unos sobre otras.

2.   No existe más paradigma respecto de la desnudez entre desconocidos adultos y menores que el de la protección de la intimidad de estos últimos. La desnudez no puede imponerse bajo ningún concepto ni en ningún contexto a nadie, y aún menos en una situación de ocio en la que los adultos responsables de las y los menores han delegado y confían el cuidado de sus hijas e hijos a otros adultos.

3.   La coeducación no descarga de responsabilidad a las personas adultas respecto a las personas menores a quienes cuidan. Los adultos no pueden pretender que están en la misma posición que los y las menores, ni pueden hacer uso de esta desigualdad de poder. Las y los menores se hallan en una situación de dependencia respecto a los adultos responsables de ellos.  

4.   La coeducación y el transgenerismo son totalmente incompatibles. La coeducación es una herramienta educativa para lograr la igualdad entre los dos sexos establecida por las leyes, sin limitaciones sexistas basadas en estereotipos. En cambio, el transgenerismo, parte de la ideología anticientífica queer, niega que existan dos sexos y que el sexo sea una realidad material objetiva, pero al mismo tiempo defiende el derecho a mutilar y hormonar a personas sanas como si esto las convirtiera en el sexo contrario. Además, naturaliza los estereotipos sexistas más rancios como si expresaran la verdadera identidad de la persona. Negando el sexo oculta el origen de la opresión de las mujeres, pero se apropia del feminismo y lo tergiversa.

5.   Por todas las razones expuestas, el movimiento feminista exige la derogación de las leyes y protocolos estatales y autonómicos “trans”. Son textos jurídicos inconstitucionales porque niegan la categoría SEXO, y son contrarios a la Ley Orgánica de Igualdad entre Mujeres y Hombres, de 22 de marzo de 2007 porque niegan la definición real de MUJER como hembra adulta de la especie humana.

En este caso, la Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI y la ley autonómica de Euskadi, Ley 4/2024, de 15 de febrero, de no discriminación por motivos de identidad de género y de reconocimiento de los derechos de las personas trans avalan la promoción y financiación de asociaciones transactivistas como las responsables de los udalekus.

Situaciones como las descritas en el caso del campamento de Bernedo se repiten a diario en todo el sistema educativo y en la educación no formal en todo el Estado, y con mayor riesgo en los espacios mixtos como aseos y vestuarios (documentado en varios informes).

Finalmente, como expertas en Coeducación, apelamos una vez más a la responsabilidad de las autoridades educativas y judiciales, y al imprescindible rigor de los medios de comunicación, para tomar decisiones e informar de forma contrastada y no superficial sobre las evidencias que revela este y otros casos que salgan a la luz. 

Docentes Feministas por la Coeducación

07 de octubre de 2025


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