El cerebro adolescente

Al hilo de lo que publicamos en el mes de junio en el artículo «El cerebro y las decisiones adolescentes«, queremos ampliar la información con la traducción de  «The Teenage Brain» de la organización Transgender Trend.


El cerebro adolescente

La doctora Sallie Baxendale es una especialista en neuropsicología clínica con 29 años de experiencia en el sistema de sanidad pública del Reino Unido. Muestra un gran interés clínico y de investigación en el impacto de los medicamentos sobre la función cognitiva y el desarrollo cerebral. En este artículo, examina las capacidades del cerebro adolescente y cómo los bloqueadores de la pubertad pueden afectar al desarrollo del cerebro.

Neurociencia: la toma de deciciones y el cerebro adolescente

Aunque el sistema legal fija la arbitraria edad de 18 años como el inicio de la edad adulta, sofisticados estudios de neuroimagen prueban que el cerebro humano en realidad no deja de desarrollarse hasta bien entrados los 20, un hecho que se está empezando a tener en cuenta tanto en el sistema judicial penal del Reino Unido como en el de los Estados Unidos (1,2). Las últimas capacidades en desarrollarse en el cerebro humano son nuestras “funciones ejecutivas”; estas son complejas e incluyen el autocontrol, el control emocional, la capacidad de percibir los matices, la capacidad de planear, priorizar y formular estrategias para lograr objetivos a largo plazo y la capacidad de sopesar información para tomar decisiones.
Recientes estudios de imágenes cerebrales han descubierto que los cerebros de los adolescentes funcionan de manera diferente a los de menores más jóvenes y a los de los adultos en cuanto a la toma de decisiones (3). Tal y como explica el doctor Joseph Campellone, neurólogo de la Universidad de Rochester,

Los adultos piensan con la corteza prefrontal, la parte racional del cerebro. Esta es la parte del cerebro que responde a situaciones con buen criterio y con conocimiento de las consecuencias a largo plazo. Sin embargo, los adolescentes procesan la información con la amígdala. Esta es la parte emocional. En los cerebros de los adolescentes, las conexiones entre la parte emocional del cerebro y el centro de toma de decisiones están aún desarrollándose, y no siempre al mismo ritmo. Por esta razón, cuando los adolescentes experimentan una abrumadora agitación emocional posteriormente no pueden explicar qué estaban pensando. Estaban sintiendo mucho más que pensando” (4).

Además de dar prioridad a los sentimientos sobre los hechos, los estudios de imágenes del cerebro nos muestran que los adolescentes evalúan el riesgo de formas diferentes a cómo lo hacen los menores más jóvenes y los adultos (5). Muchas de las elecciones que hacen los adolescentes tienen consecuencias que se revelan a lo largo de sus vidas adultas. La capacidad para valorar con precisión un resultado en el futuro, vinculado con una decisión tomada hoy requiere el desarrollo de una red compleja en el cerebro (conectividad corticoestriatal), un proceso que no se completa hasta la edad adulta. Mientras estas conexiones están estableciéndose, a los adolescentes no se les da bien juzgar el «valor» de los resultados probables en el futuro, en particular si son lejanos y ajenos a su experiencia hasta el momento.

Los investigadores han empezado a explorar el impacto del contexto en la toma de decisiones de los adolescentes cuando se encuentran en un estado de agitación o emoción intenso y en situaciones en las que se incluyen sus iguales. Los estudios han demostrado que en situaciones emocionantes en las que las consecuencias son inmediatas y directas, los adolescentes están menos influenciados por su conocimiento explícito de las probabilidades de los potenciales resultados negativos y más dispuestos a arriesgarse para lograr posibles recompensas.

La influencia de los iguales es otro factor especialmente poderoso que afecta a la toma de decisiones en los adolescentes. La adolescencia es un período de la vida en el que las relaciones entre iguales son cada vez más importantes. Esto parece estar muy arraigado. Un estudio de imagen cerebral mostró que simplemente ser observado por un igual fue suficiente para inducir excepcionales niveles elevados de excitación fisiológica en adolescentes y la modulación de los sistemas de valoración corticoestriatales (6). Otro estudió mostró que los adolescentes de menor edad son más influenciables por otros adolescentes que los adultos cuando se trata de la evaluación del riesgo. Para estos las opiniones de otros adolescentes sobre el riesgo cuentan más que las opiniones de los adultos (7).

La neurociencia tiene mucho que decirnos sobre el cerebro adolescente y la forma en la que los adolescentes entienden el mundo y toman decisiones. Este conocimiento debe ser integrado en el suministro de cualquier tratamiento médico que pueda tener un efecto a largo plazo, irrevocable en sus vidas de adultos.

Neurociencia: bloqueadores de la pubertad y el cerebro adolescente

Como se puede esperar de un órgano tan complejo, el cerebro humano se desarrolla de una manera extraordinaria. La mayoría de nuestras neuronas (las células cerebrales que se envían señales eléctricas entre ellas para permitirnos percibir el mundo a nuestro alrededor y pensar y sentir y movernos) ya están en su sitio desde el momento en que nacemos. El desarrollo cognitivo no es solo una cuestión de conexión de las células con las que nacemos, sino que también es importante para deshacerse de las conexiones que ya no necesitamos, un proceso llamado poda neuronal. En el desarrollo normal del cerebro, el establecimiento de nuevas conexiones está sincronizado con la poda de las conexiones que ya no son necesarias. Las señales químicas que rigen estos procesos se liberan por etapas y se dirigen a diferentes regiones del cerebro a distintas edades, resultando en una secuencia predecible de desarrollo durante la infancia y de la adolescencia y hasta bien entrada la tercera década de la vida.

Los neurocientíficos han desarrollado el concepto de «Ventanas de oportunidad» para describir la edad de periodos sensibles en las vidas de los niños que representan períodos óptimos para el desarrollo de funciones específicas. Véase la Imagen 1.

[Imagen 1: «Ventanas de Oportunidad» del desarrollo en la infancia.]
Estos son los momentos en los que se desarrollan funciones específicas a un ritmo increíble. Si a los niños se les priva del ambiente adecuado en estos momentos críticos, la ventana de oportunidad se cierra y ellos quedan a menudo con dificultades para toda la vida en esa área. No es posible simplemente «pausar» el desarrollo. Por ejemplo, la ventana de oportunidad para la vista se abre desde el nacimiento, pero se cierra relativamente temprano. Si a los bebés se les vendasen los ojos o se les criara en la oscuridad durante sus primeros años de vida, no podrían desarrollar una visión normal aunque se les quitara la venda o se encendiesen las luces cuando fuesen niños pequeños. La ventana de oportunidad ya se habría cerrado. Cualquiera que intente aprender una nueva lengua extranjera siendo adulto lo está haciendo una vez que la «ventana lingüística» se ha cerrado. Será capaz de dominar la nueva lengua pero siempre hablará con acento, al contrario que los niños bilingües, que adquieren el idioma cuando la «ventana» está abierta. Existe una razón por la que tenemos reputación nacional de ser muy malos en segundas lenguas: la mayoría de los niños en el Reino Unido inician su aprendizaje de una segunda lengua en la escuela secundaria,cuando la ventana del idioma ya está totalmente cerrada.

La adolescencia se ha descrito como la segunda ventana de oportunidad en neurodesarrollo (8). Véase la Imagen 2.

[El cerebro adolescente. Una segunda ventana de oportunidad. Unicef. ]
La pubertad no solo implica el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios. Es un cambio total de sistema que tiene profundos e irreversibles efectos en el cerebro, así como en el cuerpo. Es el momento en el que el cerebro decide qué conexiones son importantes mantener y cuáles puede dejar ir. La poda que sucede en nuestros años de adolescencia ayuda al paso del cerebro de la infancia a la edad adulta. En la actualidad, no sabemos el impacto de los bloqueadores de la pubertad en esta etapa crucial del neurodesarrollo y su posterior función cerebral de toda la vida adulta. El modelo de «las ventanas de oportunidad» indica que, en lugar de una pausa del sistema completo, algunas partes del desarrollo del cerebro continúan sin tener esto en cuenta, pero sin la esperada regulación hormonal, el proceso puede verse bastante obstaculizado. Una teoría acerca de por qué la poda es tan prolífica en la adolescencia es que mantener conexiones redundantes entre las células cerebrales usa nutrientes que pueden ser necesarios en otras partes del cuerpo durante el crecimiento y la madurez sexual. Si la maduración sexual es «bloqueada» de forma artificial, ¿qué sucede con este proceso vital de poda? La respuesta es que simplemente no lo sabemos. Estos medicamentos no fueron desarrollados para bloquear la pubertad normal. De ser así, habrían sido sometidos a pruebas extremadamente rigurosas en cuanto a su impacto en el desarrollo cognitivo, para asegurar que cualquiera que haya decidido tomarlos fuera capaz de realizar una decisión informada, consciente de todas las ventajas potenciales y efectos secundarios.

Para saber más:

Para saber más sobre cómo se desarrolla el cerebro adolescente, se anima a los lectores interesados a consultar los procedimientos del Simposio de Unicef sobre «El cerebro adolescente» celebrado en 2016. Véase https://www.unicef-irc.org/publications/933-the-adolescent-brain-a-second-window-of-opportunity-a-compendium.html.

El artículo se puede descargar aquí:

Referencias:

  1. https://www.lawscot.org.uk/news-and-events/legal-news/brain-not-fully-developed-until-age-25-research-reveals/
  2. Impact of Neuroscience and Evolving Standards of Decency on Juvenile Sentencing. Robyn L. Hacker, Madelon V. Baranoski. Journal of the American Academy of Psychiatry and the Law Online Mar 2017, 45 (1) 107-109.
  3. Casey BJ, Jones RM, Hare TA. The adolescent brain. Ann N Y Acad Sci. 2008;1124:111-126. doi:10.1196/annals. 1440.010.
  4. https://www.urmc.rochester.edu/encyclopedia/content.aspx?ContentTypeID=1&ContentID=3051
  5. van Duijvenvoorde AC, Huizenga HM, Somerville LH, Delgado MR, Powers A, Weeda WD, Casey B, Weber EU, Figner B. Neural correlates of expected risks and returns in risky choice across development. The Journal of Neuroscience. 2015;35:1549–1560.
  6. Somerville LH. The teenage brain: Sensitivity to social evaluation. Current Directions in Psychological Science. 2013;22:129–135.
  7. Knoll LJ, Magis-Weinberg L, Speekenbrink M, Blakemore S-J. Social Influence on Risk Perception During Adolescence. Psychological Science. 2015;26(5):583-592.
  8. Balvin, Nikola; Banati, Prerna (2017). The Adolescent Brain: A second window of opportunity – A compendium, Miscellanea UNICEF Office of Research – Innocenti, Florence.

Artículo original:  “The Teenage Brain” de  Transgender Trend.


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